
En la clínica de pequeños animales no dejan de aparecérsenos casos que aún, después de muchos años de ejercicios, nos asombran.
Pero aún los casos cotidianos nos preocupan y tratamos en lo posible de ayudar a nuestras mascotas y a la de nuestros clientes.
Lo más cotidiano y no por ello lo menos combatido, es la hemopatía o dermopatología, en sus diferentes y variadas expresiones.
Una de las cuales y más frecuente en la dermatología veterinaria en todo el mundo, es la Dermatitis Alérgica por Pulgas (DAP) quizás debido a que son las pulgas precisamente, las que infestan con más frecuencia a perros y gatos, estas pueden producir y trasmitir varias enfermedades tanto a las mascotas como a sus dueños u otras personas.
Esta patología comienza con la picadura de la pulga. Su saliva contiene una serie de sustancias químicas que actúan como sustancias antigénicas, estos alérgenos hacen que el perro o gato se rasque, se lama, se muerda entre otros signos de prurito.
Entre un 60 a 70% de los perros se sensibiliza a las picadas en consecuencia desarrollan la clínica entre el primer y tercer año de vida.
Así como el grado de sensibilización puede decrecer conforme el animal envejece y se expone a más picaduras de pulgas, también existen animales en los cuales es infrecuente el desarrollo de DAP, como en algunos perros viejos y en menores de 6 meses.
Los animales afectados por lo general exhiben pápulas, costras, excoriaciones, y eritema con un patrón en forma de cuña en la región lumbosacra, miembros posteriores, cerca del nacimiento del rabo o parte proximal, abdomen central y periumbilical.
Como consecuencia del rascado crónico esas partes presentan alopecia, engrosamiento de la piel o lo que se denomina liquenificación, y/o hiperpigmentación; además de la sobreinfección secundaria por bacterias (Staphylococos) y hongos (Malassezia), lo que leda al animal un olor peculiar relacionado con ambas infecciones.
Con respecto al diagnóstico de DPA, éste se basa en la edad del comienzo del prurito, su distribución y su clínica, además, por supuesto, de la observación de las pulgas y/o sus deyecciones (Excrementos) que se presentan como puntos negros aglomerados, ubicados principalmente y en mayor proporción en la base de la cola, morro de la nariz, y dorsal del cuello.
Muchos de los perros sensibilizados a las picaduras de pulgas presentan un número escaso de las mismas, esto es debido a que la conducta de acicalado está exacerbada y por ende el animal las elimina tragándolas.
En consecuencia algunos de estos animales sufrirán de infestaciones recurrentes por parásitos intestinales (Diphilidium caninum).
El tratamiento es a criterio del veterinario tratante, este no debe perder de vista los factores secundarios de la patología y como siempre he sostenido lo primero es bajar los niveles de ansiedad del animal y de su propietario, controlando el prurito, mientras se tiene un diagnóstico preciso.
Lo más saludable para usted y su mascota es consultar siempre a un veterinario.
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